Soria, pueblo a pueblo: Serón de Nágima

Al sureste de la provincia de Soria se localiza la villa de Serón de Nágima, cabeza de una de las dos históricas vicarías junto a Monteagudo. Situada en la línea fronteriza entre moros y cristianos durante los siglos VIII y XII que será conquistada definitivamente por Alfonso el Batallador entre 1120-1125. Pasará Serón desde entonces a estar ligada directamente al Rey, Fernando IV le daría Fuero en 1312, que ejercía el derecho de Vicaría sobre estas fortalezas, derecho que delegaba en algún clérigo de confianza (vicario). Muchas gracias a David García Muñoz por el artículo.

Vista de la iglesia
Vista de la iglesia

Historia

Su ubicación en La Raya la convirtió en plaza importante en las luchas fronterizas entre Aragón y Castilla que tuvo su máximo exponente durante la Guerra de los Dos Pedros (1356-1369), entre Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón. También desempeñó papel importante durante la l Guerra Civil entre Pedro I el Cruel y Enrique de Trastámara; este último otorgó la villa a Bertrand du Guesclin, retornando a la corona posteriormente tras su compra. Es a principios del siglo XV cuando la Vicaría de Serón pasa a ser villa y señorío con la creación del Mayorazgo por el primer señor de Serón, Sancho de Rojas, que llegó a ser arzobispo de Toledo.

El Castillo

Si por algo es famoso Serón es por su castillo de tapial, construido en el siglo XIV tras el asedio y destrucción del castillo original del cerro de La Muela durante la citada Guerra de los Dos Pedros una vez que se pacificó el territorio. Concebido como una residencia señorial con menor carácter defensivo, destaca por el sistema de construcción empleado que sigue técnicas de albañilería mudéjares a base de tapial de tierra continuo que le aporta esa particularidad y belleza tan poco común. El castillo fue incendiado por los franceses durante la Guerra de Independencia y desde entonces, y sin poner remedio de por medio, su ruina ha sido imparable.

Interior castillo de Serón de Nágima
Interior castillo de Serón de Nágima

La villa estaba rodeada por una muralla de cal y canto de la que quedan escasos restos y que encerraba dos parroquias intramuros, las iglesias de Nuestra Señora del Mercado y de Santiago, y otra extramuros, la de la Santa Cruz. Ésta última pudo formar parte de un recinto monástico, aunque de pequeña dimensión, en los primeros años del siglo XII. Desempeñó posteriormente funciones parroquiales hasta su conversión en ermita y después en capilla del cementerio viejo. Conserva el ábside abierto en arco de medio punto ligeramente apuntado, bóveda de medio cañón apuntado en el presbiterio y bóveda de horno en el cascarón. La de Santiago desapareció completamente a principios del siglo XX.

Castillo de Serón de Nágima
Castillo de Serón de Nágima

Patrimonio

La iglesia mayor era la de Nuestra Señora del Mercado. De generosas proporciones casi colegiales, comenzó a construirse hacia el año 1500 sobre el lugar que había ocupado la mezquita.

Iglesia de Nuestra Señora del Mercado
Iglesia de Nuestra Señora del Mercado

Es de nave única dividida en cinco tramos, capilla mayor ochavada cubierta con bóveda de crucería estrellada, coro en alto a los pies, y capillas abiertas a ambos lados de la nave, todas ellas cubiertas por crucerías. El cuerpo de la iglesia se cerró en el barroco con bóvedas de cañón con lunetos. La magnífica portada hispanoflamenca es uno de los escasos ejemplos que encontramos en la provincia de Soria de gótico isabelino en su evolución final. Responde al modelo típico de Juan Guas abierta en arco carpanel cobijado por otro apuntado que se quiebra al exterior formando una conopia.

En su interior destaca el importante retablo barroco realizado hacia 1730, de unas dimensiones y calidad escultórica excepcionales. La hornacina central está ocupada por la bellísima apoteosis de la Asunción de María. Es de mencionar también el retablo plateresco de Santa Cecilia realizado en 1530 y atribuido a Juan Picardo. En la misma centuria se levantó el de la Virgen del Rosario, obra del importante escultor Gabriel de Pinedo, principal exponente del romanismo en Soria. Tampoco se pueden pasar por alto las tallas del Santo Cristo del Amparo y de la Virgen de la Vega. Custodiadas en las capillas laterales, cuentan con gran devoción popular y están datadas en el siglo XIV.

Ermitas

Llegó a contar Serón con varias ermitas, la más importante la de la Virgen de la Vega. Fue construida en 1688 sobre una ermita más antigua de la que existen algunos restos arqueológicos conservados en el atrio. El templo tiene planta de cruz latina con cúpula y linterna sobre el crucero, camarín-sacristía y casa para el santero. Mucho más modesta es la de San Roque, que estuvo a punto de desaparecer a principios del siglo XVIII debido a su estado de ruina. De la de la Soledad nada queda, solo el nombre del paraje en el que estuvo ubicada.

Ermita de la Virgen de la Vega en Serón de Nágima
Ermita de la Virgen de la Vega en Serón de Nágima

La población estaba protegida por varios pairones situados junto a los caminos principales de salida para fomentar la piedad de los viajantes de los cuales se conserva el de la Virgen del Pilar y el de la Virgen del Carmen. Además, encontramos una hornacina o altar callejero dedicado a Santa Ana. Dentro de la toponimia cercana a Serón aparecen mencionados otros santos que debieron contar con su correspondiente pairón como San Antón o San Sebastián. El monumento del Sagrado Corazón es mucho más moderno, fue colocado en 1972.

Fiestas

Las fiestas de la Virgen y San Roque son las más bulliciosas por celebrarse en pleno agosto. Aunque las más importantes siempre han sido las patronales en honor a la Virgen de la Vega. Son en el segundo fin de semana de septiembre. En ella se realiza la tradicional ofrenda de flores que hacen los habitantes del pueblo ataviados con el traje popular.

El Pilar de Serón de Nágima
El Pilar de SeSerón de Nágima

Pero si hay una manifestación religiosa y cultural a destacar. Esa es la Semana Santa cuya Procesión del Santo Entierro de Cristo, que tiene lugar en la tarde-noche del Viernes Santo. Acoge mayormente “pasos vivientes”, es decir, escenas o personajes de la Pasión y del Antiguo Testamento representados por los vecinos de la villa que acompañan a varias tallas no exentas de valor. Esta procesión hunde sus raíces en “los abajamientos” o descendimientos que todavía se representan en Aragón en lugares como Ibdes, Ateca, Ambel, Santa Eulalia o Castejón de Monegro. También en diferentes pueblos del Bajo Aragón y ciudades como Épila, Daroca, Borja o Tarazona.

Os dejamos con un vídeo aéreo de la población:

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